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Venezuela 526

526 días llorando por Ti #Venezuela.

I.

Qué dificil es explicarle a quien no vive esta angustia, lo que es estar lejos de tu tierra mientras la ves desaparecer.

Qué difícil es “tener que” sonreir, compartir, avanzar, rehacer, disfrutar de tu nueva vida, mientras tu país está literalmente en cuenta regresiva y tu no estás ahí para hacer lo que sabes que debes hacer y al menos intentar dar la batalla final.

Que difícil es explicarle a otros el dolor tan grande que es no saber si algún día podrás volver a abrazar a quienes dejaste allá, pero más difícil es que quienes no lo viven, lo entiendan.

Qué difícil es vivir distante del lugar al que sabes que perteneces, el lugar al que amas, donde estaban afianzadas tus raíces, donde respiran tus amores, donde tenías tu hogar, tus amistades, tus mascotas y tu vida andando finalmente.

II.

Salí de Venezuela hace 526 días por necesidad y no por gusto, y he llorado por ella todos y cada uno de esos días.
Mi cordura camina cada día sobre una línea muy delgada entre el balance y el colapso, creo que me he vuelto una equilibrista emocional. Sonrisa aquí, paciencia acá, ansiedad ahí, desesperación allá.

Ya ni el reflejo del espejo me muestra el rostro de quién fui. III. Los últimos 98 días han sido los más duros, no hay forma de enfocarme al 100% en ninguna de las actividades cotidianas, llevo una doble vida, una que sucede en donde mi cuerpo está (como un zombie), y otra en donde mi alma está (como en pena), al final no estoy ni aquí, ni allá, y que difícil es estar “bien” y dispuesta para llevar una vida “normal” cuando en realidad nada, NADA es normal.

Hay días como hoy donde no quiero hacer nada, no quiero ver a nadie, hablar con nadie, no quiero decirme a mi misma que todo está bien; sólo quiero irme a casa, a abrazar a los míos a sentir que me abrazan, echarme en mi cama, taparme hasta la cabeza, quedarme por horas así, callada, y luego tomarme una malta mientras me como una cachapita con queso guayanés y carne mechada.
Tengo la impresión de que quienes emigraron durante los previos al 2014+- tienen otro tipo de manejo de la experiencia, probablemente tuvieron más tiempo de establecer sus vidas y darles cierto matiz de normalidad, y ello les permite ubicarse y funcionar con más integridad en medio de esta crisis actual. Pero, quienes salimos después del 2015 y están saliendo todavía, nos vemos atrapados en una suerte de limbo total.

Yo sinceramente no soy persona de alimentar odios en contra de alguien, si bien soy un fosforito, dentro de mi no hay espacio para odiar, tengo y quiero mucho a algunos amigos chavistas, y me duele tanto ver que nos hemos distanciado y hasta bloqueado por una situación como ésta, es algo horrible, atroz, nunca podría odiarlos. Coño son mis amigos, mis hermanos!
Francamente no logro aceptar ni justificar que los venezolanos estemos pasando por un momento tan desgarrador por creencias políticas e intereses criminales, y estemos sufriendo de tal manera, por estar ahí batallando contra algo que en realidad NO nos pertenece como individuos ni como sociedad o estar aquí sangrando por las raices desterradas que se niegan a sanar.
Como dice Bebe en una de sus canciones:

“Cada uno en su Universo, siente su dolor como algo inmenso”

Este dolor es mucho más intenso que el de un parto… y yo parí.
Dios nos proteja y nos de fuerza y sabiduria, estemos donde estemos.


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